Estrategias de combate de las plantas, ¿sabes cómo se defienden?

Nubes
Perfil blanco de montaña

Publicado el: 2024-02-15

¿Sabías que existe un árbol que es capaz de defenderse de una jirafa? ¿O que hay plantas capaces de identificar qué insecto le está atacando y enviar un SOS a su depredador? ¿O que la expresión ‘tener agallas’ proviene del sistema de defensa de algunos árboles?

Se dice que cuando las personas percibimos un peligro en forma de ataque, el miedo que sentimos nos puede provocar dos reacciones: huir o luchar. No parecen muchas opciones para que puedas elegir, ¿verdad? Al menos contamos con el doble de alternativas que las plantas, las cuales, aunque no pueden huir de sus problemas, tampoco se quedan de brazos – o ramas –  cruzados.

Al igual que otros seres vivos, las plantas cuentan con diferentes estrategias a la hora de defenderse del ataque de un herbívoro. Desde sistemas de defensa que son ya parte de su morfología, como las espinas del cactus, que le protegen de que otros seres se beban el cotizado agua que almacena; a estrategias que pasan más desapercibidas para el ojo humano, y que se activan en el momento del ataque. Sobre estas últimas os hablaremos en este artículo, presentando algunos ejemplos de plantas que usan estas estrategias.

 

La acacia, estrategia en grupo contra la jirafa

Dentro del mundo de las acacias, árbol de hoja perenne y autóctono de África y otros climas tropicales, existe la especie conocida como espina de jirafa. La espina de jirafa es una acacia espinosa, cuyas suculentas hojas son el manjar de las jirafas. Aunque esta acacia ya ha ido desarrollando varias estrategias de defensa frente a herbívoros, como las espinas, o las hojas fuera del alcance de animales bajos, esto no es suficiente para que la jirafa no se pegue buenos banquetes con sus hojas, ya que posee una lengua y labios especialmente adaptados para esta especie espinosa.

Sin embargo, sí que existe una estrategia a prueba de jirafas. Si la acacia detecta que hay una jirafa (o cualquier otro depredador), comiendo sus hojas, reacciona químicamente liberando una sustancia tóxica en ellas – las cuales cambian a un color más oscuro. Así, si la jirafa ingiere sus hojas, puede llegar a morir por intoxicación.

Pero no queda ahí la cosa, si no que además, las acacias son capaces de dar la voz de alarma a las acacias cercanas, emitiendo por el aire etileno, el cual a

Jirafa comiendo hojas de una acacia

Jirafa comiendo hojas de una acacia

l ser recibido por sus vecinas, lo interpretan como la presencia de un depredador, y comienzan a producir también la sustancia tóxica de forma preventiva. Por ello, las jirafas, listas ellas, pasan de comer de una acacia ‘intoxicada’, a otra que esté lejos, o en contra del viento, para asegurarse que no le llegó el chivatazo.

Los árboles también tienen agallas

Quizá en algunos de tus paseos por el bosque, has visto colgando de la rama de una planta unas bolas de perfecta forma esférica, de color marrón, de tacto duro y con un agujerito. Eso que estás observando, es una agalla vegetal. Esa curiosa bola, es el resultado de una fascinante, compleja e íntima interacción entre la planta y un organismo que induce la formación de la agalla, en la mayoría de casos un insecto.

Una pequeña avispita, de apenas unos milímetros, encuentra un roble con unos brotes perfectos en sus ramas para poner sus huevos, y que las futuras larvas se alimenten de esa despensa de nutrientes.  Cuando las larvas salen de los huevos, éstas empiezan a alimentarse del brote. Sin embargo, el roble no permitirá que esos diminutos seres sigan comiéndose su futura descendencia. Lo que hará, es desviar su atención. El roble producirá la agalla, una bola que va cubriendo a la larva, la cual obtiene alimento a través de la rica capa de tejido nutritivo que rodea a la agalla. No solo eso, además la larva estará protegida dentro de la agalla frente a las condiciones ambientales y el ataque de predadores. De este modo, el roble sacrifica una cantidad de nutrientes para crear la agalla que alimentará y protegerá a la larva, y a cambio consigue que la larva no coma su brote. No está mal la estrategia, ¿verdad?

Agalla de roble producida por una avispa gallarita

Agalla de roble producida por una avispa gallarita

¿Y ese agujerito que hay en el exterior de la agalla? Llega un momento en que la larva que se está dando el banquete dentro de la agalla, crece en forma de gusano hasta un tamaño que necesita salir y explorar nuevos territorios. Ese agujerito, es la puerta de la salida por la que la larva comenzará una nueva etapa de vida.

Las agallas no tiene una forma y estructura concreta, sino que están determinadas por el tipo de planta, y dentro de una misma planta, ésta puede producir diferentes formas de agalla, en función de la especie de insecto que ponga sus larvas. Así, es posible identificar el insecto por el tipo de agalla que encontremos. Además, dependiendo de la planta y el insecto, la agalla se forma para proteger un brote, o directamente el fruto del árbol, como en la siguiente foto de una agalla de roble protegiendo una bellota.

Agalla de roble producida por una avispa cinípida

Agalla de roble producida por una avispa cinípida

El pino y su perfume de llamada a la caballería

Seguro que en alguna de tus excursiones por entornos de media-alta montaña, has paseado por esos bosques de ambiente alpino, pudiendo sentir ese aroma fresco e inconfundible de los pinos que te rodean. Incluso quizá hayas disfrutado de ese olor en casa, en forma de aceite esencial de pino. ¿Te has preguntado alguna vez por qué estos árboles emiten esos aromas que nos resultan tan atractivos a los humanos? La respuesta es… porque no solo nos resulta agradable a nosotros, sino también a herbívoros que se alimentan de insectos que atacan al pino.

Estas sustancias, conocidas como terpenos, y que son la base de aceites esenciales y con numerosos beneficios de salud para las personas, son emitidas por las plantas. No solo como señal de SOS para atraer a depredadores de insectos que estén atacando a la planta, sino además, esas sustancias sirven para que las plantas se comuniquen entre ellas. De ese modo, pueden dar la voz de alarma en caso que detecten un depredador, y que los árboles cercanos preparen su sistema inmunológico de forma preventiva ante un inminente ataque.

Hojas (acículas) de pino

Hojas (acículas) de pino

La próxima vez que vayas paseando por el bosque y notes ese aroma tan agradable, y como la relajación y el bienestar se apoderan de tí, da gracias a que los árboles están de conversación, o en el peor de los casos, lanzando una llamada de socorro.

¿Sabías que en los baños de bosque, uno de los factores principales y que se están investigando, es el efecto en los humanos de los terpenos que emiten las plantas? Si quieres saber más, aquí tienes nuestro artículo sobre los baños de bosque.

 

Bibliografía

  1. https://eladihuguet.wordpress.com/
  2. https://genecolpines.weebly.com/uploads/1/0/3/8/10389021/proceddings_secf_2013_-_oral_rz.pdf
  3. https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/actualidad/asi-reaccionan-plantas-a-ataques-externos_13228
  4. https://www.jardineriaon.com/mecanismos-de-defensa-de-las-plantas.html
  5. https://elmedinaturaldelbages.cat/es/species/andricus-viscosus-himenopteros-cynipidae-es/
  6. Libro «La vida secreta de los árboles», Peter Wohlleben
  7. Libro «Sensibilidad e inteligencia en el mundo vegetal», Stefano Mancuso

Publicado el: 2024-02-15

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